Hey dude, nice pants!
No hay día que pase, cuando me muevo por ahí, sin que un par de personas me digan que le encantan mis pantalones. Estos pantalones que me pillé en las afueras de Thamel cuando llegué a Nepal a mediados de abril. Estos pantalones que llevaba durante el terremoto. Estos pantalones que fueron mi uniforme de trabajo durante los largos días posteriores y aguantaron sin apenas un rasguño. Los mismos que he remendado ya un par de veces desde que estoy en California. Éstos que aún no se su son de payaso o bufón. Los mismos que las mujeres nepalís reconocían como autóctonos pero con un toque loco.

Me lo ha dicho gente de los tres sexos, de todas las franjas añarias, en todos los niveles de formalidad posibles.

Como me molan mis pantacas. Si es que además son to cómodos. Y de buen material. Van bien para el calor y para el frío. Tienen tobilleras elásticas (bueno, ahora mismo una y media solo) para subírtelos.
Y lo mejor de todo es que siempre los he llevado al revés, con la parte del culo alante. Un día me día cuenta y probé al derecho, pero no eran igual de confortables.

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